“En las montañas de la locura” La ópera prima de Lovecraft.

Publicado: 20 septiembre, 2011 en Libros de la biblioteca obligatoria

Howard Phillips Lovecraft es y será probablemente el autor que más rápido y por mayor distancia logró impulsar a la literatura de terror, y no es para menos, dee los mejores autores bebió la atmósfera y el cuerpo que el terror debe tener en su figura lírica. Lord Dunsany, Hodgson o su idolatrado Edgar Allan Poe, hicieron de la literatura del enfermizo Howard un mundo de terror y a la vez de ensoñación, en el que podríamos encontrar todo un panteón de seres aterradores de más allá del tiempo y el espacio, parafraseando al propio Lovecraft.

Aunque todos sus escritos merecen una mención especial por uno u otro motivo, En las montañas de la locura, es probablemente su obra más significativa, y no sólo por esa ambientación que logra mantenernos sobrecogidos hasta la última página, si no porque al ser uno de sus textos más tardíos va a tener el privilegio de servirse de todos los mundos que había creado hasta el momento. La meseta de Leng, la universidad de Miskatonic, o la ya mítica ciudad de Arkham (ciudad inventada junto a los pueblos portuarios de Innsmouth y Kingsport), servirán para dar cuerpo a una historia que nos atrapará con cada párrafo, además de servir de homenaje a la novela de Poe La narración de Arthur Gordon Pym, novela que siempre le atrajo y le invitó a escribir la obra que nos ocupa, y con la cual comparte tanto el viaje al continente blanco, como ciertos alaridos que se pueden leer en ambos libros: ¡Tekeli-li! ¡Tekeli-li!

A grandes rasgos, la trama nos revela el enclave de una ciudad que hace eones tuvo sus calles llenas de vida en la zona más recóndita del continente Antártico. La narración cuenta a posteriori, el resultado de la expedición que viaja para encontrarse con el horror que acabó con los seres que la habitaban… Y hasta aquí puedo leer.

“…El efecto era el de una ciudad ciclópea de una arquitectura desconocida por el hombre y por la imaginación humana, con inmensos agregados de negra mampostería que implicaban monstruosas perversiones de las leyes de la geometría y llegaban a los extremos más grotescos de siniestra extravagancia. Había conos truncados, a veces escalonados o estriados, que remataban altos fustes cilíndricos con ensanchamientos bulbosos aquí y allá, […]; pero en este momento y lugar, con aquellos picos oscuros e ignotos irguiéndose formidables ante nosotros, con ese anómalo descubrimiento de un mundo anterior en nuestro cerebro, con el velo de un probable desastre envolviendo a la mayor parte de la expedición, nos pareció percibir en él un indicio de latente malignidad y de portento infinitamente maléfico.

…”

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comentarios
  1. J.E. Álamo dice:

    Buena, excelente recomendación. Tanto que voy a ver si releo el libro un día de estos…

    • Me alegro de despertar las ansias de Lovecraft de nuevo, esta es una lectura a la que yo vuelvo periódicamente y, siempre la recomendaré encarecidamente ya sea la primera la segunda o la décimo novena. Un saludo!

  2. María A. dice:

    Lovecraft, hasta su nombre suena enigmático. ¡Es realmente difícil causar tantas emociones y sentimientos de miedo en unas líneas! Una entrada genial, felicidades. 🙂

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