“Misery” El terror de la obsesión.

Publicado: 6 octubre, 2011 en Libros de la biblioteca obligatoria

No se puede hablar de miedo en la literatura sin pasar por el rey, Stephen King, el gran autor de It, El resplandor o su primera novela Carrie. La carrera del genio del terror de Maine además de prolífica, es obligatoria para cualquier seguidor del género y aunque es complicado quedarse con un solo título, Misery se debe contar entre sus mejores trabajos. Con un ritmo trepidante y descarnado, nos cuenta la historia de Paul Sheldon, un escritor de novelas románticas que tras acabar con la vida de su más conocido personaje, tiene un accidente de tráfico que le dejará postrado y al cuidado de una enfermera de la zona, su fan número uno en palabras de la propia mujer, que resultará ser obsesa seguidora de la saga y le obligará a escribir una novela en la que dé vida de nuevo a Misery.

Es genial cómo ambos personajes van creciendo por la trama mientras se acentúa la imagen de antagonismo entre los dos, además de la sensación angustiosa que genera el personaje de Annie Wilkes, que a medida que pasan las páginas nos irá atrapando más en la lectura.

Lectura recomendada tanto para una primera vez, como para releerla.

—Investigué bajo su colchón antes de ponerle la inyección preoperatoria. Esperaba encontrar cápsulas. El cuchillo fue una sorpresa. Casi me corté. Pero usted no lo puso ahí, ¿verdad?

—No le contestó. Su mente se revolvía como la máquina de un parque de atracciones fuera de control. ¿Preoperatoria? ¿Fue eso lo que dijo? ¿Preoperatoria? De repente tuvo la completa seguridad de que ella tenía la intención de sacar el cuchillo de la pared y castrarlo.

—NO, usted no lo puso ahí. Usted salió una vez a buscar medicina, otra a buscar agua y otra a buscar comida. Este cuchillo debe haber…, debe haber venido volando hasta aquí y ha aterrizado debajo de su colchón. Sí, eso es lo que debe haber ocurrido —chilló con una risa sarcástica.

¿PREPARATORIA? ¡Dios mío! ¿Fue eso lo que dijo?

—¡Maldito! —gritó—, ¡maldito! ¿Cuántas veces?

—¡Está bien! ¡Está bien! Cogí el cuchillo cuando fui a buscar agua, se lo confieso. Se cree que eso significa que salí muchas veces, póngale usted misma el número que le parezca. Si le parece que fueron cinco, póngale cinco. Si supone que salí veinte, pues veinte, o cincuenta, o cien, así que, lo admito. He salido todas las veces que usted quiera, Annie.

Por un instante, en la furia y en la perplejidad causada por las drogas, había perdido de vista el concepto nebuloso y aterrador inherente a la frase inyección preoperatoria. Quería decirle muchas cosas. Quería decírselas aunque sabía que una paranoica furiosa como Annie rechazaría lo más evidente. […] Pero ella descartaría esas ideas. En su mente, él ya estaba en forma para correr la maratón de Nueva York.

—Annie…, Annie, ¿qué quiso decir con eso de que me puso una inyección preoperatoria?

 

 

 

 

 

 

 

 

 


		
Anuncios
comentarios
  1. SaraR dice:

    Yo ya lo he leido varias veces…y me encanta!.Lo recomiendo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s